Mantener una buena postura durante el día y tener una silla y mesas adecuadas son esenciales para evitar los dolores de cuello
Inclinación hacia delante. Sentado con las piernas juntas. Manos sobre los muslos. Hombros abajo. Inclina la cabeza hasta tocar el mentón. Después inclina la cabeza hacia atrás, todo lo que puedas. Para no marearte deja los ojos cerrados.
1.- Giros laterales. Sentado o de pie, hombros abajo. Mirada la frente. Gira el cuello hacia la derecha. Los hombros no se mueven. Vuelve lentamente y gira hacia el otro lado.
2.- Inclinación lateral. En la misma posición. Inclina el cuello lateralmente como si quisieras acercar la oreja al hombro. Los hombros están relajados. Vuelve al centro e inclina hacia el otro lado.

3.- Resistencia. Coloca tu mano derecha en la sien derecha y empuja hacia al lado izquierdo, mientras opones resistencia. Cambia de mano y repite el ejercicio.
4.- Encogerse. Sentado o de pie con una mancuerna en cada mano. Brazos estirados a los lados del cuerpo. Eleva los hombros hasta que la cabeza quede hundida entre ambos. Siempre de forma muy lenta y controlando el movimiento.
5.- Isométrico. De rodillas frente a un banco. Frente apoyada en el mismo. Deja caer el peso de tu cuerpo sobre la cabeza y haz fuerza con el cuello sin encoger los hombros. Mantén unos segundos y relaja.
6.- Face pull. Necesitas una cinta elástica (o polea si estás en el gimnasio). La cinta está anclada en un extremo. Coge el otro extremo con las dos manos. Flexiona los codos y dirígelos hacia atrás y hacia arriba, para que queden a la altura de los hombros, que permanecen relajados. Tira hasta llevar las manos al pecho. Vuelve al inicio controlando la bajada.
Puedes realizar estos ejercicios varios días por semana, solo te llevarán unos minutos o hacer uno cada día. Así te asegurarás de mantener el cuello relajado pero fuerte y a prueba de contracturas.
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